Agosto, en Hoyo
Amanecía y el sol os pillaba en pijama porque «redondito, redondito, sale el sol tempranito». Asomados a la ventana empezabais el día sin perder detalle. Sobre todo cuando una grúa tenía el acierto de subir a su plataforma un coche averiado, aparcado justo debajo de nuestra terraza, ¿verdad, Iago? El sol calentaba de lo lindo.…
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