Escritos desde el hospital

«Abu» Diego ha pasado unos días en el hospital.

-¿En el hospital?-Preguntáis.

-Sí, os explico -Me apresuro a deciros.

Algunas veces, para ponernos buenos cuando estamos malitos, cuando tenemos «pupa», lo mejor es acercarnos al hospital. El «hospi» es una casa muy grande, con muchas ventanas y muchas camas. Ahí trabajan los médicos y las enfermeras -como tu Mami, Sergio- vestidos con batas blancas, o verdes, para ayudar a las personas a ponerse buenas. Os aseguro que son muy amables, super simpáticos y saben mucho de medicina.

En los pasillos hay dibujos como estos…¡Mirad!, ahí está nuestro amigo el cocodrilo que tiene una escalera de peldaños en la espalda. A vosotros, cuando os tienen que vacunar o tenéis pupa, como os portáis muy bien, siempre os ponen pegatinas, ¿a que sí? ¡Claro! En el hospital, los sanitarios son nuestros amigos y nos hacen sonreír. Además, los animales de la granja, pintados en las paredes, os acompañan mientras que las enfermeras os curan si os habéis caído y os duele un pie.

Vera, Iago, mientras «abu» Diego guardaba reposo esos días, vosotros estabais de vacaciones en la playa, en ese hotel tan bonito con piscinas y toboganes de tubo y con el mar, tan cerquita, que os bañabais en la playa todos los días. Atrás quedaron los festivales del «cole» y la guardería.

Mientras esto sucedía, tú, Sergio, antes de ir a la «guarde» y después de desayunar estupendamente, repasabas que en casa se quedara todo en orden, sobre todo…la lavadora. Buen observador, comprobabas que estuviera encendida, la ropa dando vueltas…

¡Adentro vídeo!

«Nada, todo bien», pensabas, tranquilo.

Chicos, chica, está comprobado. Estoy segura que os viene de familia: os fascinan las lavadoras. Ese agua que suena al salir, que se lleva el jabón del cajetín, ese giro a derechas y a izquierdas de pijamas, de calcetines…dando vueltas, envueltos en espuma… pero, sobre todo, ese «ruido blanco» , ese soniquete monótono, que os deja absortos y que os ha convertido en verdaderos técnicos-especialistas en lavadoras y, si llega el caso, también en neveras.

Por suerte, «abu» Diego ya está en casa. Todo ha ido muy bien. Ahora toca recuperarse para … hacer mil croquetas de jamón. ¡Está deseando llevároslas para que le digáis que están super ricas! Se merece un aplauso. ¿Se lo damos? ¡Muy bien!

¡Ay Sergio! otra vez con la lavadora a vueltas -y nunca mejor dicho- ¡Que sí, que lava muy bien!

¡Hale, a la «guarde»! En dos días te dan ya las vacaciones, chico mayor.

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