En remojo

Aprieta el calor. Atrás dejamos aquellos fríos de enero que ya lo avisa el dicho: «Enero, frío y helado, pásalo abrigado». Pues bien, ahora en primavera de sopetón nos ha llegado la primera ola de calor… De un calor sofocante y, como aún quedan algunas semanas más de «cole» y de «guarde», vuestros papis os han puesto «en remojo», como a los garbanzos. Entre piscinita de plástico en casa de amigos, excursiones a los parques acuáticos con chorros de agua y días de piscina en la Sierra, estáis fresquitos y lo pasáis genial.

Iago, al salir de la «guarde» y después de la merienda, has pasado la tarde entre chapuzones y salpicaduras en la «pisci» chiquitita. Te lo has pasado en grande, tu solito. Con el agua por los tobillos, de pie y riendo a carcajadas, has salpicado alegremente y has hecho sentadillas para que el agua rebosara mientras parloteabas, ajeno a todos, feliz a tu bola.

Por tu parte, Sergiete, el agua helada de la piscina, no ha podido contigo. Ni un llanto, ni un puchero… Al contrario, has estrenado tu temporada de baño con Papá, en una piscina de mayores. Como un pececillo, cada chapuzón ha sido una fiesta. Cogido de las manos de Papi, confiado y tranquilo, has flotado suavemente, de un lado para otro, contento, y has dado pasitos cortos mientras te mantenías de pie, con el agua al cuello, guardando el equilibrio… ¡a ratos!

Prudente como eres, seguro que pensabas: «Menos mal que llevo el chaleco flotador».

Ya en tierra firme, chicos, os gusta compartir un trocito de césped mientras calentáis motores con vuestros juguetes favoritos: los camiones, y sus motores: «brrrumm, brrrumm…» Sus grandes ruedas que giran sin parar, sus mangueras para echar agua, la grúa que con su gancho eleva la pesada carga… Todo un mundo por descubrir, pequeños. Sé que estáis en ello.

Durante este tiempo de juegos compartidos en el césped con camiones buldócer que alisan los caminos y tractores quita-nieves, Iago y Sergio descubren nuevos sonidos: el «brrrrr» de la excavadora, o el «wiru» «wiru» del camión de los bomberos. Mientras, tú, Vera, ya «vuelas» con tus «compis» hacia parques acuáticos con chorros de agua pulverizada, o te pones «morada», a la salida del «cole», al tiempo que saboreas un rico helado de fresa

Está muy bien lo de «al agua patos y fuera el calor», pero, al atardecer, con tantas emociones, juegos y chapuzones, acabáis agotados. Y, es en esos momentos, cuando hay que recordaros que «a las nueve, nadie se mueve, es hora de irse a dormir».

¡Buenas noches… patitos!

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