Mañana de Navidad

Ayer nos reunimos en casa para celebrar la Nochebuena pero no estuvimos todos. Sergio y sus papis no pudieron venir, la gripe y los virus hacen estragos estos días. Antes del anochecer, bajamos a la calle a cantar villancicos con los vecinos del barrio. Luego, nos sentamos alrededor de la mesa navideña y cenamos entre bromas y risas. Ya lo dice el villancico: «La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va, la alegría de esta noche, nadie la va a quitar».

Hoy, en esta mañana de Navidad, fría y silenciosa, por la calle no pasa un alma. Ni siquiera las palomas, siempre incansables en busca de pan, recorren el parque. Seguramente, el maldito ruido de los petardos de anoche, les ha ahuyentado. Vosotros, respetad y velad para que esto no ocurra, ¿me lo prometéis, chicos?

Sin embargo, en las casas, a través de los tabiques, se oye vuestra algarabía al descubrir los regalos que os ha dejado Papá Noel bajo el Árbol.

Iago/Vera, hoy también es un día muy especial porque, además de celebrar la Navidad, hay que desear a Mami un feliz cumpleaños y nada mejor que probar un trocito del delicioso «tronquito de Navidad» para que sople las velas. A ella, le encanta.

Pero, ¿os cuento un secreto? Los que hacéis que todo sea más alegre y más emotivo en estas fiestas sois vosotros. Tú Vera, que hace solo unos días has cumplido cuatro años, da gusto ver como te aplicas para hacer bien las cosas. Por ejemplo, manejas el boli a las mil maravillas – escribes tu nombre con claridad-, y has puesto el Belén y has decorado el Árbol en nuestra casa, tú solita. ¡Muchas gracias!

Sergete, nuestro pequeñín, ayer, Nochebuena, cumpliste diez meses. Te encanta la música y los cuentos y no hay libro interactivo que se te resista. Eres un pillín, tú solito «buscas el punto», estiras tu dedo índice y con una precisión de reloj suizo, aprietas el botón para escuchar el mugido de la vaca Gerarda o el relinchar del caballo Baio. Pronto empezarás a gatear o te lanzarás a andar como un campeón.

I tú, Iago, los pasitos titubeantes de hace un mes los has cambiado por grandes zancadas, te encanta jugar con Vera y no dejas en paz ni a tu gato Rocket, ni a tu perro Ander. Los coches, los camiones o los tractores te hacen tilín pero, al igual que tu primo Sergio, te gusta levantar las solapas de tus libros para ver quién se esconde debajo o apretar el botón para sorprenderte al escuchar sus melodías.

Decimos adiós al Día de Navidad pero, en vuestros «Rincones» del Blog, os esperan más aventuras. Cuando pase un tiempo seréis vosotros los que las escribáis, os convertiréis en unos excelentes aprendices de escribano, seréis tres blogueros famosos.

Me preguntáis: «¿Qué es un escribano?» Eso, os lo cuento otro día.

¡Feliz Navidad a todos!

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