¡A más ver!

Vera, los días de playa ya son recuerdos y las «olas extremas» de calor, también. Este año, el agua del mar no estaba tan tan fría. Se podía andar por la orilla sin que dolieran los pies. Además, el dicho: «donde fueres, haz lo que vieres» gana peso en esta playa tan inmensa. Aquí salta a la vista que, para bañarse con peques, el lugar ideal es en la «guardería», una zona de la playa, en el espigón pequeño, donde báñanse todos os nenos do pobo.

Es un rinconcito donde el mar casi siempre es una balsa sin olas, con muy poquita profundidad, ideal para que chapoteéis sin ningún peligro, en aguas cristalinas.

Feliz como una perdiz, Vera, entrabas y salías de las pequeñas piscinas naturales que, al bajar la marea, forman grandes charcos, tan contenta. Te encantaba chapotear y descubrir conchas de mejillones, cangrejos y pececitos chicos, hacer garabatos en la arena mojada o jugar al «pilla, pilla».

Esos días de mar y playa, tan divertidos, ya quedan atrás. Seguro que, aún, en la playa, en esa arena tan blanca y tan fina….como la harina, resiste algún castillo en pie, mientras las gaviotas al atardecer, levantan el vuelo.

!Qué añoranza!

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