«Antón Piñón» es tu preferido. Este cuento narra las aventuras de un lemming (un hamster) color azul. Ciertamente Antón es muy cabezota y, cada vez que da dos pasos, tropieza y se mancha de «marrón»… Menos mal que su abuelita está ahí para ayudarle.
Todas las noches, cuando llega la hora de los cuentos, las aventuras de Antón te entretienen y te motivan, al igual que las historias que hablan de orinales, cacas en los pañales, «Caillou», unicornios o «Mara, orejas de mariposa».





En tu habitación, acurrucada en las rodillas de mamá, te sientes tan a gusto que te conviertes en una «bebé esponja» mientras mami lee o más bien repite, varias veces, el cuento. Al ratito, haces tuyas las aventuras y llega pronto el sosiego y el sueño…

En medio de este mundo de fantasías, tu dedo índice juega un gran papel. Tus cuentos interactivos, con sonidos, con canciones o con «pup-up» en las páginas, necesitan tu ayuda. Con habilidad pulsas los círculos para que la historia continúe. Lo bueno es que ya no hay secretos para ti en estos cuentos mágicos.
Pero, llegados a esste punto, aparece Rocket, tu gato negro…


Rocket te viene a buscar, sigiloso. Tú, parece que lo hueles, lo olfateas y en un plis-plas, ¡adiós calma, adiós tranquilidad y adiós sosiego!
Rocket y tú la montáis en un periquete.


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