Llegaste a la playa con mocos pero la humedad del mar y el buen tiempo de los primeros días de tus vacaciones, te hicieron mejorar mucho.
Lo malo fue cuando la otra noche empezaste a toser de una forma distinta a la habitual, era una tos seca y fuerte, parecida al ladrido de un perro, de ahí su nombre: «tos perruna». A la mañana siguiente, te llevamos al pediatra, tenías laringitis. Las noches han sido complicadas, has tenido fiebre y estabas muy inquieta. Ayudaban los biberones calentitos, los mimos, la compañía y tu medicación.

En casa, en el estante de la cocina, donde antes había planos para hacer senderismo, estos días lo hemos llenado con termómetros digitales y con todas tus medicinas.
Lo bueno es que no has dejado de comer y eso ha sido una suerte. En pocos días te ha bajado la fiebre y hemos salido a dar pequeños paseos. Las noches también han pasado de ser malas, a reguleras.


Tu laringitis va mucho mejor, solo hay que ajustarte la medicación y llevarte dentro de unos días a que la pediatra vuelva a reconocerte.

Y sí, se ha hecho larga la espera, pero por fin sabemos que vas a tener el pelo rizado. No nos ha pasado desapercibido un rizo que asoma ya por tu nuca, redondito y precioso. Es el primero. pero si hay uno, vendrán muchos más.
Desenredaremos tu cabello con el pelo húmedo y con un peine especial de bamboo. ¡Qué ganas!

