Na festas hai un día de can

Parece que los días tórridos, insoportables por tanto calor, tocan a su fin. Aquí, en Laxe, estamos de festas, es el «Día grande», con bailes y canciones hasta el amanecer pero… nas festas sempre chove, hai un día de can (en fiestas siempre llueve, hace un día de perros).

Y sí Vera, oirás decir lo del día de perros pero no hablan de Ander, de Humo o de Neska. Lo dicen por el frío y porque llueve mucho. Muy al principio de los tiempos significaba que las estrellas en el cielo formaban unos dibujos que indicaban justo lo contrario, mucho calor y un gran sol.

Hoy, al caer la tarde, y antes de que las nubes, cargadas de lluvia, nos echen de la playa, nuestros perros corren felices sin importarles nada, ni el frío ni el calor. ¡Momentos perrunos de baños salados y carreras en la arena!

Por suerte, las nubes nos marcan el camino a casa y nos da tiempo para no perdemos la cena de los polluelos gaviotas. Puntuales con nuestra cita, observamos, a través de la ventana, cómo piden pan bajo la atenta mirada de sus padres.

Imágenes cedidas por CPH

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