Una más en Facebook. Quizá un segundo más de atención, ese fue el tiempo que le presté a las tres fotos de una miniatura de gatita gris, que inspiraba pena y desasosiego y, que según rezaba la leyenda de las fotos, acababan de rescatar del motor de un coche, en pleno mes de agosto. Crucé los dedos y al mismo tiempo que le deseaba suerte en la vida, di a compartir.
Como las casualidades existen, Vera, a los pocos días Madrina preguntó: «¿Sabéis de algún gatillo que necesite un hogar ?Queremos ampliar la familia gatuna que tenemos».

Manos a la obra. Las tres fotos de la gatita «gris» seguían en la red. La casa de acogida no tenía hueco y pedían ayuda. Llamada de teléfono, entrevista con las personas encargadas de ella, vacunas y ¡acuerdo de adopción!
Male convivía con varios perros y aprendió a buscarse la vida. No se amilanó y, es más, cuando les dijeron a las madrinas cómo se llamaba, comprendieron que «Maléfica» era un buen nombre.
En este tiempo de espera, ese color gris se coló por el desagüe. Después de un gran baño y gracias al jabón, la gatuchi es blanca como una bola… de algodón.



Ya en casa, al atardecer, «Male» maulla para salir a la calle. Con su arnés al cuello anda unos metros por la acera y se sienta a observar. Momento de cogerla en brazos y ayudarla a que vuelva a sentirse segura. Su pelaje blanco hace que la confundan con Marie, la gata de Los Aristogatos, la hermana de Berlioz y de Toulouse….la camada de gatitos que en la «peli» vive en Paris y se pasean en carruaje por los Campos Elíseos…
Nada que envidiarles, pero esto Vera, lo charlamos otro día…..


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