No importa si el cuaderno es grande o pequeño, o si el «boli» es azul o verde…o si tienes papel… o no… porque te sirve igual el mantel, la mesa, la pared…. A ti Vera, es que lo de «escribir» te atrae. En un segundo, comienzas a rellenar la libreta ya sea con trazos, letras, dibujos, rayas de colores o círculos. Ensimismada, te sumerges en tu escritura o en tus dibujos y no paras. Es como si un duendecillo te murmurara al oído lo bien que lo haces y te animara a escribir tu nombre o a pintar corazones.
Y lo haces genial, sencillamente te gusta, Vera. Confías en ti misma y de forma espontánea haces garabatos que ya no son tan garabatos…





Feliz de tener al pequeño «Nico» junto a ti, formáis un gran equipo. Él no se separa de tu lado mientras que tú consigues tus momentos de calma e inspiración. Te concentras con facilidad y te abstraes en tu mundo de colores. Dibujas caritas sonrientes en corazones con ojos y escribes nuestros nombres seguidos de más caritas sonrientes. ¡Un gusto, Vera!


Tu aprendizaje empezó en junio del año pasado, casi al terminar el curso en «La Casita», con tres años y medio. Luego, en verano, durante tus vacaciones, a parte de jugar a las cartas al «Uno», lo que más te entretenía era pintar y copiar letras que, con mucho cuidado, transcribías a la perfección.
Adentro, vídeo (recomiendo activar el sonido):
Para ti, cualquier lugar es bueno para pasar un buen rato descifrando adivinanzas o repasando trazos de los cuadernos de actividades, ya sea en el coche o en la mesa redonda de la cocina.


Ahora, con cuatro años, con Susana, tu «profe», trabajáis las letras. Os enseña a identificar y copiar las letras del abecedario, en mayúsculas, y a hacer fichas con cada una de ellas. Os pregunta: «A ver, palabras que empiecen con la letra N». Veloz como el rayo, contestas: «Natillas», «Niño»…Y no solo eso, te las pintas sola para descubrir cuánto es 1 + 2, o aprender a contar hasta el ….30.



Y leer, también te gusta. La bebeteca de tu habitación está llena de tus cuentos preferidos. Antes de dormir, escuchas con atención cuando mamá y papá te leen «Frozen» o «Vaiana», aunque ahora, los cuentos que más te interesan, son los clásicos de siempre: «El patito feo», Caperucita Roja y el Lobo, o bien «Los tres cerditos».

La lectura en familia da los mejores resultados porque aprendes a escuchar y tu imaginación se desborda. Apuntas maneras, Vera. Buena prueba de ello es este otro vídeo:
¡Bien dicho! Con el boli en la mano, inventas canciones y juegas a las «profes» mientras repasas la letra que has aprendido en clase…la «Q» de …¡queso!
Vera, has alcanzado un nivel de autonomía formidable, tu te lo guisas y…tú te lo «escribes».




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