Y llegó agosto y las esperadas vacaciones. Vera, este verano no hemos podido vivir en la casa donde habitan las gaviotas. Aún así, hemos viajado hasta la Costa da Morte, a la inmensa playa de aguas heladas. Por primera vez los abus hemos hecho este viaje contigo y nos lo hemos pasado genial -Iago y tus papis se han reunido con nosotros unos días después-.
Los preparativos del viaje empezaron el día anterior. Con tu vestido de tul y tus cangrejeras blancas, te pusiste en marcha y recogiste lo principal: tu casita de viaje y, guardadito en su interior, tu «tete» favorito.


Como el viaje es muy largo, hicimos caso a lo que dice el viejo refrán: «Con pan y vino, se anda el camino». Nosotros cambiamos el vino por jamón y nos fue muy bien. Pinturas, acertijos, canciones y una larga siesta ayudaron también mucho. El tiempo se hizo corto y el viaje, inolvidable.



Al llegar, las gaviotas ya estaban preparadas para decirnos hola y alzar el vuelo, al igual que tú, Vera, porque en estas vacaciones no has parado. Has compartido juegos con tu amigo Eloy, con «abu» Diego, has hecho kayak con papá, Jorge y Eloy, te lo has pasado en grande en las atracciones de la feria y te has divertido en las fiestas de Agosto….Días de excursiones, mañanas de columpios y tardes largas junto al mar.





A la vuelta de las vacaciones, Vera, después de haberte despedido de la gaviotas y del mar, tus papis te dieron una sorpresa. Prepararon una gran mochila y ¡a pasar el día en la Warner! Has conocido al Pato Lucas, a Piolín y al Gato Silvestre, sin olvidar tampoco al cerdito Porky Pig.
Un fin de vacaciones genial junto a Iaguete.
Vera, he olvidado «esconder» mi ordenador y, cuando he querido darme cuenta, ya estás tú tecleando. Tienes como una especie de imán. En unos añitos, escribiremos este Blog a cuatro manos…







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