Para empezar, Sergio, unos breves apuntes. Contarte que ya tienes muchos días, ¡fíjate, casi 20! Pues bien, cuando tenías diez, tu pediatra les dio un alegrón a tus papis, habías ganado peso, estabas ya en ¡3 kilos, 620 gramos!
En esta semana, como eres bastante tragón, además de mamar cada tres horitas, necesitas un poquito de «bibe» de 60 mililitros. Te lo zampas entero.


Y entre tú y yo, Sergio, creo que en tu primer baño, la liaste, que lloraste un poquito. Ahora, tus baños te encantan, son más relajantes. El agua calentita, el aceite de caléndula y muchos mimos te ayudan a sentirte más cómodo y con más confianza.


Y en cuanto al sueño, acurrucado en tu nido, tus horas de sueño varían y duermes en periodos breves, tanto de día como de noche.


Donde te quedas «cuajadito» es en los centros comerciales. Te ponen guapetón y te enfundan en tu gran buzo y «¡ale!», a pasar la tarde al abrigo de la lluvia y del frío. Sergio, ya lo dice el refrán: «En marzo, cada gota vale oro» porque la lluvia es un tesoro pero, contigo, tan chiquitito, salir a la calle se reduce a mini paseítos. Pronto vendrá el verano.

¿Te cuento un secreto? Antes de nacer tú, ahí donde les ves, tus papis todos los años hacían una escapadita a unas montañas que, en invierno, se tiñen de blanco. Se ponían unas tablas en los pies y se tiraban ladera abajo con los pelos al viento. Que sepas que, añoran la nieve y están deseando que eches a andar y llevarte, en tu primer «cumple», a que te tires en trineo, a jugar contigo y a hacer un gran muñeco de nieve, con una bonita nariz de zanahoria.




Mientras esto llega, se conforman con ver desde las ventanas de vuestra casa la nieve de la sierra…

Y soñar con ello.


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