Ha llegado el momento de decirle adiós a Cristina y a Lidia (tus queridas educadoras), también a tus amigos , a tus «coleguitas», a otros monitores y a todos los papis de tus «compis» más cercanos, que tan bien conoces y tanto te quieren. En definitiva, en estos días te despides de ese espacio de juegos, risas, aprendizaje, riñas y siestas.
¡A más ver, «guarde»!
Entraste hecha una bebé tímida y calladita, en busca siempre de tus «profes», de su cercanía y de su protección. Ahora, un año y medio después, acabas convertida en una chica mayor, amiga de los demás niños, confiada, más segura, más comunicativa y conocedora de unas reglas tan importantes como compartir los juguetes, esperar tu turno o ayudar a los demás.

Ya lo dicen tus «profes», tu evolución es de diez, y eso que eres la más pequeña del grupo.
Además, con la llegada del verano, has conseguido uno de tus mayores logros. Justo unos días antes de fin de curso, sin previo aviso, dijiste adiós al pañal. Fue sencillo, te lo explicamos una sola vez: «Vera, ya no llevas pañal, si quieres hacer pipí, lo pides». Dicho y hecho.



Otros logros increíbles, Vera, que nos asombran y mucho, son tu lenguaje, tus sonrisas y tus gestos que expresan sentimientos y emociones con toda claridad. También has conquistado la carrera. Rápida como una gacela, corres con ganas y de forma coordinada. Eres veloz como un rayo, como Rayo McQueen y mantienes el ritmo de la marcha como una campeona. Para muestra, este vídeo tembloroso, movidito… difícil de grabar al intentar seguirte.








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