Tus dos años han hecho que la Noche de Reyes haya sido muy especial. Ya anochecido, fuisteis a ver la Cabalgata y, rodeados de mucha gente, no perdías detalle. Bien abrigadita y en brazos de papá, te sentías muy mayor. Los alegres pasacalles y las bandas de música hacían sonar los tambores, mientras tú, con los ojos bien abiertos, veías pasar el desfile de carrozas. Lo mejor llegó cuando Melchor, Gaspar y Baltasar repartieron montones de caramelos a los niños. Al final, los Magos de Oriente te dijeron adiós, mientras te enviaban besos. Pura magia.
A la mañana siguiente, te esperaba una gran sorpresa. Debajo del árbol de Navidad, los Reyes habían dejado un sinfín de regalos, justo al ladito de los zapatos que, la noche anterior, habíais dejado preparados, bien limpios. Entregar tantos paquetes a millones de niños en una sola noche les agota por eso les gustó tanto que, en vuestra casa, les dejarais turrón y agua fresca para poder seguir su camino.
Elsa, de Frozen, ha sido uno de tus regalos favoritos, junto con una maravillosa guitarra rosa.
Y esta bici, y cuentos de Lulú, y un casco rosa, y….


Por la tarde, en casa de Humo, Oto y Jade, los Reyes Magos también han sido muy generosos y te han traído muchas sorpresas.


Ahora toca esperar con ilusión que el año que viene nos vuelvan a traer muchas cosas buenas, Vera.
Verás como sí.


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