Tres largos meses después

Vera, mis ojos me han jugado una mala pasada. Durante casi tres meses no he podido escribir en el blog, no podía hacer esfuerzos visuales.

Por suerte, ya estoy mejor y por fin, hoy, he vuelto a afilar el lápiz mágico con el que escribo y he sacado del cajón de los recuerdos estas fotos para compartir tus hazañas. Tus 18 meses dan para estas líneas y para muchas más.

Vamos a ello.

El último día de guarde, saliste disparada hacía los columpios. Las vueltas a casa, siempre a hombros del «abu», han sido un ritual difícil de cambiar: Os parabais en cada árbol, tocabas las hojas y decíais adiós a los frutos, aún verdes.

Otro ritual, Veri: entrar en la tienda de los «chinos», pasearte por dentro como si tal cosa, saludar a la dueña y salir, satisfecha y encantada de la vida, para dar pan a las palomas

Y sí, el verano nos ha pillado con el pie cambiado. Hace mucho calor y, sin piscina, toca improvisar para pasar las horas de más calor en casa. Tus libros de pegatinas son buenos aliados. Durante un rato te concentras y reconoces los dibujos, los colores… y las colocas …sin fallar. Otro aliado, «Pingüino grande», un compañero de juegos, paciente y bonachón. Juegas a revisarle las patas y saltas mientras cantas: «salta, salta, pingüino». Luego, te lanzas a sus brazos, largos y suaves.

Y por fin, la playa… Unos diitas junto al Mediterráneo para reencontrarte con las olas y la arena mojada.

De vuelta a casa, y antes de emprender ese gran viaje para pasar las vacaciones con os teus avós e a túa familia galega, las gaviotas y las frías aguas del Atlántico, no viene mal un paseo con Hans, el perrito con el que hace unos días, hiciste buenas migas .

Leer más: Tres largos meses después

Descubre más desde Blog: Diario de Vera, Iago & Sergio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo