La guardiana de los bosques

Comenzamos el año con buen pie, Vera. Por fin, en la explanada de Hoyo, nuestra frondosa y querida encina que, tantas mañanas, nos cobijó bajo su sombra a Black y a mí mientras recuperábamos el resuello, nos pertenece en espíritu.

A nuestro buen perro negro ya le fallaban las fuerzas y llegar despacito hasta ella era su gran reto todas las mañanas.

A partir de ahora, Vera, seremos sus guardianas y tenemos que cuidarla y mimarla. Calentada por el sol, este árbol de las buenas sombras, en los meses de otoño, llena el suelo de bellotas.

No tenemos mucha idea, Vera, pero no te apures. Nos sentaremos bajo su sombra y vigilaremos si sus hojas se ponen amarillentas o si la corteza del tronco tiene algún daño. Iremos aprendiendo cómo se hace la mermelada de bellotas dulces o cómo con las hojas de la encina, con su corteza y con sus frutos se elabora una pócima que ayuda a limpiar las pequeñas heridas. ¡Manos a la obra!

Que sepas, Vera, que en otras tierras no muy lejanas, a una colega de nuestra encina de Hoyo le han concedido un gran premio. Es una encina centenaria que está en Colindres, cerca de una ermita que le ha visto crecer durante más de cuatro siglos -(te contaré lo que es un siglo)-. Es el «árbol » del año y tenemos que ir a verlo y darle un gran abrazo «arbóreo» con todas nuestras fuerzas, ¿vale?

  • Larga vida a los árboles lejos de incendios, de basuras y de talas indiscriminadas .
«Las guardianas de los árboles»

One response to “La guardiana de los bosques”

  1. Muy bonito, Madre

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