Solsticio de invierno

Llega el frío, Vera. Desde hace varios días no hay quien pare en la calle. El invierno ha llamado a nuestras puertas: «hola, ya estoy aquí, abrigaos bien». Y sí, tú sales a la calle bien abrigadita y tan solo un ratito para echar migas de pan a las palomas, ver animales luminosos en «Árticus», o para estrenar tu botitas marrones y dar un paseo de la mano de papá y mamá.

Luego, por la tarde, hay que regresar a casa porque enseguida cae la noche. Estos días, Vera, vivimos los días más cortos y las noches más largas.

Pero en casa, al calorcito, cualquier rincón es el lugar perfecto para jugar, ya sea con tu oso panda, tu autobús o tus cubos apilables…

La perfección la alcanzas cuando eliges un animalito de tu granja musical y con tu dedo índice presionas fuerte. El que suene un maullido, un ladrido o un pío, pío es toda una fiesta que te hace aplaudir una y otra vez.

Te avisaré cuando llegue el solsticio de verano. Los días serán muy largos y habrá muchas más horas de luz, hará calor y haremos relojes solares. Pero para ese momento faltan seis largos meses, Veri.

Ahora, para entrar en calor, bastarán unos buenos calcetines, una rica cena, tu bibe y a dormir, Vera. ¡Buenas noches!

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