Lili

La historia de Lili comienza en un portal de Santiago de Compostela, una tarde lluviosa. Acurrucada, trataba de esquivar las gotas que caían de los aleros de los tejados, y maullaba. Vuestro papá la escuchó y en menos que canta un gallo, en un santiamén, la subió a casa y se la presentó a Perla, la gata negra que también vivía con ellos.

Esta gatita gris, todavía sin nombre, había encontrado un lugar calentito y seco, y una nueva vida.

De Santiago viajó a Laxe y de ahí, a Madrid. Y aquí empezaron sus aventuras. Dicen que los gatos, si se pierden, se esconden, en silencio, cerca de su casa, y esperan….Y es cierto, a ella le pasó.

Verás, Vera: A la pregunta ¿desde cuándo no vemos a Lili? la respuesta fue muy cruda: «Desde ayer, quizá». Sabíamos que ella no se había escapado pero, entonces, ¿por qué no estaba en casa?

Tita Carmen y yo bajamos a buscarla a la calle por si se había caído desde la terraza. Tuvimos mucha suerte, la llamamos: «Lili, Lili» y un miau de «estoy aquí» nos alertó. Lili estaba cerca. Enseguida un segundo miau salió de entre una palmara que está debajo de nuestra terraza. ¡Qué alivio!

Lili había pasado la noche escondida entre las ramas de la palmera. No se movió del sitio, ella sabia que era lo más cercano a su casa. Desde entonces, Lili ha cambiado sus costumbres, ahora ya no pasa tanto tiempo «observando» a los gorriones y a las palomas que se posan en los árboles del parque de casa.

Vera, siempre hay que dejar una puerta entreabierta para que los gatillos que se pierden puedan volver a casa

Leer más: Lili

Descubre más desde Blog: Diario de Vera, Iago & Sergio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo