
Hace frío y tus papis te han calzado tus botitas rosas. Puntera ancha, suela que no resbala…Tus pequeños pies, acostumbrados a estar descalzos o, como mucho, a llevar calcetines, se notan a gusto, yo diría que se sienten como «descalzos».

En la calle, pisar la alfombra de hojas secas que cubre las aceras es un aliciente para ti. Cuando echas tus pasitos, las hojas caídas de los árboles crujen.
Su sonido y sus colores te invitan a explorar. Andas a pasitos cortos, titubeantes, ayudada por papá que te lleva cogida por las manos para que avances de forma segura.
Ese musitar de las hojas te encanta, Nada que ver con el suelo de casa…
Muy pronto estarás lista para dar tus primeros pasos sin ayuda. Dejarás de gatear y te convertirás en toda una experta en el arte de mantenerte en pie, sin titubear. El mundo se te hará pequeño y tu afán aventurero te llevará a explorar cada rincón.
¿Te acompaño?




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