Wolf

Una aventura real que parece un cuento, Vera

Listo como él solo, apareció en nuestras vidas, una gélida mañana de enero, hace ya 12 años, en una gasolinera. Lobito deambulaba de coche en coche, no por hambre (cuando se acercó a nosotros le di un croissant que no comió), sino por buscarse una vida para salir de allí, de un pasado que debió ser un infierno. En sus patas traseras tenía unas marcas de correa que delataban esa vida de penuria siempre atado. ¿Cómo logró escaparse y llegar a esa gasolinera? Nunca lo supimos.

Black le dejó sitio en el portón del coche y así, atravesando mares de nieblas, Wolf consiguió dejar atrás miserias y maldades. Protegido y querido, las marcas físicas de sus patas traseras nunca se borraron pero, tranquila, Vera, con nosotros conoció el respeto y el cariño y saboreó, siempre al acecho cada vez que guisaba, un montón de albóndigas que no sé cómo siempre se me caían en su plato. No dejaba ni una.

Cuatro días después de nacer tú, Vera, Wolf ya muy malito se fue «donde los perros sueñan» llevándose tu olor para seguir también unido a ti.

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