

En Hoyo, parece que el invierno ha decidido ser benévolo y no hace ni gota de frío. Al mediodía, el sol brilla fuerte y nos deja comer en la parcela. Después, a casa a dormir la siesta. Tu abu y yo hemos descubierto que, mientras tu mami repone fuerzas y duerme un ratito y papá prepara ricos tés para pasar la tarde, nosotros te dormimos en la terraza mientras cae la noche. Te aseguro que, aunque cortitos, son momento increíbles.
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Domingo 30 de enero 2022
Papá.- ¿Qué tal, cómo vais?
Yo.- Estamos de camino. Pronto llegamos a vuestra casa. ¿Están dormidas?
Papá.-No
(Diez minutos después)
Papá.- Sí, Vera ya duerme, pero ha costado mucho.
(Diez minutos después)
Papá.- Ya están las dos despiertas.
Pasabas de dormirte, Vera, te interesaba más mirar. Y en ese mirar, después de dos baños muy calentitos (el primero ha sido tan relajante que tu barriguita ha soltado tanto aire -y algo mas- que te han tenido que dar un segundo bañito con agua más limpita) pues, en tu mirar, te has topado con la mirada de tu mamá que, emocionada, te ha abrazado dándote un beso así, de sopetón, y… ¡ay! has hecho un pucherito precioso. ¡Ha sido un momento alucinante!




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