- Seis y media de la mañana
Que sonara el móvil a esa hora de la mañana…Solo podías ser tú, Almu. «Me he levantado para ir al baño, y he notado que caía el cordón mucoso. Nos vamos al hospital», me dijiste.
En el Nuevo Belén os confirmaron que, efectivamente, estabais de parto. El cuello de tu útero estaba dilatado ya de tres centímetros. Poco a poco, las contracciones iban ganando terreno. A las nueve de la mañana ya estabas de seis centímetros de dilatación. Me llamaste: «las contracciones son ya muy fuertes», «tranquila», te dije, «vas a poder con ello».
Y pudisteis los dos. Ayudados por las matronas, también por todo lo que habíais aprendido en los cursos de preparación al parto, y, al final, con la epidural que, muy sabiamente, elegisteis, pudisteis recorrer juntos el camino que os llevaba a tener en brazos a vuestro bebé.
- Pasadas las tres de la tarde
Volvió a sonar el móvil, y esta vez era tu papá que repetía feliz : «Es preciosa, es preciosa, todo ha ido muy bien». A las 15 horas 07 minutos naciste tú, Vera, mi nieta.



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